Nuestro primer masaje en pareja

Decidimos probar una excitante nueva experiencia en pareja que sin duda repetiremos

Nuestro primer masaje en pareja

Mi nombre es Sara y mi pareja se llama Alex y quiero contar nuestra primera experiencia con el masaje erótico. Tenemos una relación de pareja bastante especial pero reconozco que últimamente se ha vuelto todo más monótono y tranquilo. Nuestros trabajos nos ocupan la mayor parte del tiempo y sufrimos un desgaste físico y mental que afecta en la relación, tenemos una gran atracción el uno por el otro, nos queremos y nos deseamos pero, me doy cuenta de que necesitamos un escape, algo nuevo y diferente, ambos y juntos.

Leí varias veces acerca de este tipo de masajes y me atreví a informarme. Recabé información y me decanté por un lugar concreto, me atrajo mucho la idea que me transmitieron. Lo organicé todo y allí nos dirigimos.

Entre sonrisas y nervios allí nos encontrábamos, nos mirábamos expectantes, yo observaba a Alex, su cara me transmitía entusiasmo, su imaginación volaba y la mía se hacía mil preguntas, ¿le gustará? ¿Se sentirá bien? ¿Disfrutará? Por fin entró a la sala la masajista que nos atenderá en la sesión de masaje, una chica muy educada y cercana, nos dio mucha tranquilidad, nos transmitió mucha profesionalidad. Nos explicó las indicaciones oportunas y nos obsequió con una botella de cava y bombones, nos dejó solos para que nos fuéramos preparando y nos relajáramos un poco.

Alex y yo nos quitamos la ropa y juntos nos metimos en la ducha entre risas y preguntas, nos tumbamos desnudos en el futón y observábamos el lugar en el que nos encontrábamos, desconocido y nuevo que nos despertaba mucha excitación, brindamos por los dos y por disfrutar de la experiencia en la que nos habíamos embaucado.

Y de repente me di cuenta de que estábamos reviviendo sensaciones idénticas a las que disfrutamos cuando empezó nuestra relación. Nos abrazábamos dulcemente y carcajadas cómplices salían de nuestra boca. Alex me besaba tan intensamente que sentía como me hablaba, escuchaba su voz sin mediar palabra, y yo le correspondía.

Marta regresó junto a nosotros, así se llamaba, y nos dirigió en todo momento. Me indicó que me tumbara boca abajo y me relajara, Alex estaba junto a mí y escuché su voz “Sara relájate y disfruta”.

Ella nos habló y nos dijo que necesitaba que le transmitiéramos nuestra complicidad y que disfrutáramos de todas las sensaciones que estaban por llegar. Yo mire a Alex y él me miró a mí... Nos sonreímos y yo suspiré! Nos cogimos de la mano y me limité a dejarme llevar!

Noté cómo las manos de Marta esparcían una crema fría sobre las plantas de mis pies, suave y firme y me provocó unas cosquillas muy extrañas. Seguidamente noté unas gotas de aceite caliente sobre mi cuerpo, mi piel se erizó y me sentí tensa, pero seguidamente Marta me relajo con sus caricias y con el tacto de su piel, cerré los ojos y sentí esa sensación de calor que transmitía su cuerpo, gire mi cabeza y miré a Alex, vi su cara sorprendida y vi cómo se excitaba y a la vez eso me excitaba a mí.

Volví a girar mi cabeza al otro lado y miré al espejo, y vi la imagen del cuerpo de Marta sobre mi cuerpo, al principio me sentí rara, pero con el paso de los segundos empecé a disfrutar de una sensación diferente, un tacto único y desconocido para mí. 

Marta esparcía el aceite de mi cuerpo con el suyo de una manera perfecta y delicada y me sorprendió ver cómo empecé a despertar estímulos, sentí el calor y la suavidad de sus manos relajarme todo el cuerpo, era una sensación magnífica, cerraba los ojos para disfrutar de ese momento de relax pero al notar sus manos rozar mis zonas erógenas tan suave y perfectamente me entraba un cosquilleo enorme y los abría de nuevo! Ella Sabía perfectamente dónde y cómo tocar mi cuerpo, conseguía que me excitara y eso me causaba una risa nerviosa, estaba sorprendida de verme en esa situación pero sobre todo de ver cómo mi mente quería seguir descubriendo más.

Yo miraba la cara de Alex y sabía que estaba muy excitado, miraba su pene y estaba erecto, muy erecto y me entraban ganas de reír, íbamos adentrándonos en el ambiente y en la situación. Marta le pidió a Alex que colaborara con ella y noté las manos de ambos sobre mi cuerpo, cerré los ojos y degusté todo lo que sucedía, la excitación que me provocaba Alex y que la vez una sensación diferente por las sensaciones que Marta me transmitía.

Me sentía enormemente relajada, no podía mediar palabra, mi cuerpo y mi mente me pedían sentir y disfrutar.

Las manos de Marta y Alex recorrían todo mi cuerpo, llegaban a todos los rincones de él y seguía excitándome cada vez más, me estremecía y mi piel se erizaba. ¿Qué me pasa? ¿Qué está sucediendo? 

Por un momento pareció que el tiempo se paraba y me vi en aquel lugar, en aquella situación y viviendo ese momento para mí desconocido, pero me aportaba muchas sensaciones increíbles. Era la primera vez que nos encontrábamos en una situación íntima con otra persona desconocida para nosotros, y me di cuenta de que me gustaba mucho y me dejé llevar.

No podía dejar de mirar en el espejo a Alex y Marta acariciando y masajeando mi cuerpo con los suyos, era una situación nueva y a la vez morbosa para mí.

Seguidamente llegaba el turno de Alex y él se puso en mi lugar. Me incorporé a regañadientes porque no quería dejar de disfrutar de esos momentos tan placenteros. Marta me pidió que me colocará a su lado y no pude evitar mirar su cuerpo, sus curvas, su pelo, su sonrisa. Por un momento sentí un pequeño complejo al verla ahí, a mi lado y junto a Alex.

Ella me miró, me sonrió y me cogió de las manos. De repente ella comenzó a realizar los mismos pasos que realizó conmigo, entró en contacto con la piel de Alex desde los pies y muy suave pero firmemente relajó poco a poco todo su cuerpo. Yo miraba las manos de Marta y la perfección con la que hacía esos movimientos y me imaginaba que es lo que estaría sintiendo Alex, lo estaría disfrutando al máximo.

Los ojos de Alex estaban cerrados, pero podía ver su sonrisa, sabía perfectamente que estaba disfrutando y mucho. Él estaba muy excitado, podía ver cómo su pene asomaba entre sus piernas, Marta se dispuso a realizar el cuerpo a cuerpo sobre Alex y yo la observaba en todo momento. No podía creer que otra mujer estuviera en contacto íntimo con mi chico y no sentir malas sensaciones.

De repente Marta me pidió que me uniera y ambas acariciamos el cuerpo de Alex, seguí sus pasos y notaba como Alex se excitaba, su piel se erizaba como lo hizo la mía y yo me excitaba cada vez más. Marta estimulaba todo el cuerpo de Alex como lo hizo con el mío y me sorprendí mucho porque parecía que sabía sus puntos débiles, Alex empezó a jadear y a suspirar de placer, yo lo sentía y eso me excitaba cada vez más.

De repente Marta nos pidió que nos tumbáramos boca arriba, la situación ya era más intensa. Los dos nos mirábamos ante la expectativa de qué sucedería ahora.

Marta comenzó a esparcir aceite cálido sobre nuestros cuerpos y lo esparció con el suyo sobre ambos, Alex y yo nos agarrábamos de las manos y nos besábamos mientras Marta nos acariciaba y masajeaba, era increíble cómo podía hacer esos movimientos tan sensuales y como su cuerpo entraba en contacto con los nuestros de esa manera.

Alex estaba muy excitado y yo al notarlo me excitaba aún más. Era un juego muy divertido en el que éramos dos contra una y ella llevaba la situación, nos provocaba y nos sometía a momentos llenos de sensaciones placenteras.

De repente nos sentamos los tres, Marta detrás, Alex en el medio y yo delante. Fue una imagen muy morbosa y muy erótica, los tres interactuábamos entre nosotros, nos acariciábamos, Alex y yo mirábamos por el espejo la imagen y nos dábamos cuenta de que estábamos muy excitados.

Cambiábamos las posturas y cada vez nos sentíamos más excitados y expectantes. Era muy intenso y muy morboso ver y sentir todo lo que estaba sucediendo y yo me sentía muy entregada, de repente me daba cuenta de que estábamos como entrelazados de tal manera que Alex y yo nos besábamos y nos tocábamos como si solo estuviéramos los dos y Marta comenzó a estimular nuestros sexos.

Comencé a sentir un calor inmenso, mis manos se dirigían hacia el sexo de Alex y notaba como Marta y yo le estimulábamos, Alex y Marta me estimulaban a mí y notaba como él estaba muy excitado. Ya escuchábamos nuestros jadeos, la temperatura, la excitación nos acaparaba y nos dejábamos llevar.

Alex y yo nos estremecíamos, estábamos al límite, Marta nos acariciaba intensamente, nos mirábamos y la mirábamos y eso me daba cada vez más morbo. Mi respiración se entrecortaba y sentía que no podía aguantar más, Alex me agarraba fuerte y sentía como jadeaba cada vez más fuerte hasta que los dos explotamos de placer, mucho placer.

Jamás había sentido nada igual, un orgasmo muy intenso invadió mi cuerpo y no quería parar, Alex gritaba de placer y eso me ponía mucho más, fue increíble, fue mágico, una experiencia única.

De repente mi cuerpo quedó sin fuerzas y completamente relajado, me deje caer sobre el futón y Alex me abrazó, Marta nos miró y nos sonrío, y salió de la sala.

Alex y yo nos miramos fijamente y entre abrazos y besos intensos hicimos el amor.

Fue una experiencia única e inolvidable y volveremos a repetirla.