Mi primer masaje erótico con una mujer

Mi marido me animó a probar con un masaje erótico por otra mujer, tal como ocurría en mis sueños.

Mi primer masaje erótico con una mujer

Me llamo Esther y quiero compartir mi primera experiencia con una mujer.

Tengo 38 años, casada y con un hijo. Mi marido, Óscar, es todo para mí. Tenemos mucha complicidad y siento la tranquilidad de poder hablar con el de cualquier cosa. Siempre hemos tenido una vida sexual bastante plena, pero últimamente me han venido sucediendo sueños, sueños eroticos en los que me veo con una mujer. Las primeras veces pensé que sería algo casual, pero, a medida que iba sucediendo más veces me llegaba a cuestionar a mí misma el por qué de esos sueños. Nunca me he sentido atraída sexualmente por una mujer, ni siquiera lo había pensado.

Un día, en la hora de la comida, mi marido me preguntó de manera muy directa que era lo que sucedía en mis sueños que tanto me hacían moverme y enloquecer. Llegó hasta preguntarme si mis sueños eran con otro hombre, así es que finalmente le comenté que me estaban sucediendo esos sueños y que lo más extraño eran con una mujer. Mi marido me miró fijamente y después empezó a sonreír, tranquilizándome por ello. Después de una larga conversación y de muchas preguntas y respuestas, me animó a descubrir el por qué de esos sueños, o si tenía que vivir una experiencia a nivel personal. No me veía en la situación de mantener relaciones sexuales tan diréctamente, por eso me decanté por un masaje erotico.

Así fue como conocí a Noelia, una masajista Erotica increíble. Llegué al centro de masajes aquella tarde, yo muy nerviosa y excitada y con muchas dudas. Noelia me explicó todo lo que necesitaba saber, le hice todas las preguntas oportunas y me transmitió mucha paz. Tomé una ducha, intentaba relajarme pero estaba a mil por hora. Me preguntaba una y otra vez si estaba haciendo lo correcto, si me sentiría incomoda, si tendría que parar el masaje, pero me hablé a mí misma y me dije: es y será una bonita experiencia personal, la voy a disfrutar.

Noelia entró en la sala para comenzar y en ese momento mi teléfono sonó, era mi marido dándome ánimos y pidiéndome que disfrutara de eso por los dos. Eso me relajó bastante y decidí dejarme llevar. Me tumbé boca abajo, completamente desnuda, Noelia descubrió su cuerpo y se sentó a la altura de mis pies. Yo observaba todo desde el espejo, la luz era tenue y la música acompañaba al ambiente, ella empezó a tocar mis pies con sus manos. Podía sentir todos esos cambios de temperatura sobre mi piel, calor y frío que me provocaban una risa nerviosa. En todo momento ella me hablaba y me decía que disfrutara al máximo de todo lo que estaba por llegar.

Noté como Noelia dejaba caer gotitas de aceite templado sobre mi cuerpo y yo sentía como mi piel se erizaba,sus manos esparcían todo el aceite muy suavemente y eso me provocaba una gran relajación. Cerré los ojos y me limité a sentir, sus manos eran suaves, podía sentir el calor que desprendían, entonces comenzó a subir por mis piernas. Notaba un cosquilleo que me gustaba, realizaba unos movimientos con sus dedos y sus manos que me provocaban una gran sensación de relajación. Comenzó a esparcir delicadamente crema sobre la cara interior de mis muslos, seguidamente note gotas de aceite caliente y empezó a masajearme de nuevo, me invadían un montón de sensaciones muy agradables y placenteras, por momentos olvidaba donde me encontraba y mi excitacion comenzaba a aparecer cada vez un poco más. Su manera de estimularme y relajarme era diferente, especial. Me resultaba muy extraño percibir todo ese conjunto se sensaciones que ella me aportaba siendo una completa desconocida para mí, poco a poco fue logrando que me dejara llevar y fuera captando todas esas sensaciones.

De repente ella posó su cuerpo sobre el mío, sentí con mi piel la suya, observaba desde el espejo sus movimientos corporales tan sensuales y me excitaba mucho, todo era algo nuevo para mí pero a medida que pasaban los minutos mi mente se centraba más en disfrutar de todo ello. Mi cuerpo estaba entregado a la situación y yo estaba muy sorprendida por descubrir, ya me veo boca arriba y mi cuerpo desnudo ante ella, por un momento sentí un poco de vergüenza pero Noelia comenzó a acariciar mi cuerpo, a masajearme y relajarme, mis sensaciones eran más placenteras y más intensas. 

Comencé a notar el roce de sus manos con mi sexo muy sutilmente, mis pezones se endurecían cada vez que la palma de sus manos y las yemas de sus dedos me acariciaban, mi cuerpo estaba anclado a ese futon. Esa sensación de ardor en mi zona genital iba aumentando cada vez más, estimulaba mis puntos tan perfectamente que ni yo misma podía creerlo. Mi pelvis reaccionaba y yo cada vez estaba más excitada, Noelia activaba y retardaba el momento del climax increíblemente bien, mi sexo aumentaba en ardor y en ganas de tener él orgasmo, mi respiración se hizo cada vez más profunda y mi piel estaba empapada, creo que nunca había tenido la oportunidad de tener ese conjunto se sensaciones, sabía perfectamente cómo hacer que me excitara al máximo, y por fin no pude aguantar más, sentí un organismo muy intenso, tanto que mis piernas se encogían y mi cuerpo temblaba de espasmos.

Me quedé sin fuerzas, completamente quieta y Noelia empezó a relajar mi cuerpo delicadamente, cerré mis ojos y me tomé un minuto, Noelia salió de la sala.

Al salir de aquel lugar, mi cabeza empezó a procesar todo y no podía dejar de preguntarme cómo Noelia había podido ser capaz de hacerme llegar a tal punto de placer... Al llegar a casa mi marido me esperaba ansioso, le abracé y le conté todo lo sucedido, ahora sí quiero compartir esta experiencia con él.